Una vida con sentido.
Por.José Olivares Corona/Vocesver.com/noticias
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El ser humano atraviesa una crisis de identidad y soledad debido a que busca con ansiedad replicar los comportamientos populares de los demás, esto sin importar las consecuencias de actuar sin reflexionar en las acciones que se realizan, todo por el simple deseo de ser popular.
La crisis de la temporalidad lleva a las personas a vivir rápido, con prisa impidiéndole contemplar la belleza de la vida, esto hasta que sucede un evento que pone en riesgo la salud de un familiar amado o la propia, o se presenta un fenómeno que afecta su estilo de vida, en ese momento empieza -temporalmente- a valorar la importancia de lo que se tiene, que puede ser poco o mucho, pero se cuenta con alguien o algo que disfrutar. No se trata de conformarse con lo que se posee, sino de valorar el presente que muchas veces puede ser más significativo que el futuro al que se aspira.
¿Por qué la sociedad vive sin sentido?
Considero que es debido a que no se tiene un proyecto de vida que de rumbo y sentido a su existencia, y al no saber lo que se quiere o a donde se pretende llegar, la crisis de identidad provoca que las personas realicen acciones sin sentido con el único propósito de llamar la atención para tratar de ser populares debido al vacío que existe en su vida, por tal motivo no considera las consecuencias de sus acciones. En las últimas cuatro décadas se han incrementado el número de suicidios debido a que el ser humano padece ansiedad y depresión provocada por el individualismo que a su vez genera indiferencia y soledad. Como nunca en la historia de la humanidad se están consumiendo ansiolíticos, antidepresivos y drogas debido a la falta de enfoque en metas y objetivos que formen parte de un proyecto de vida, lo cual está provocando que las emociones y recciones impulsivas marquen el rumbo de las personas. ¿Quién en un estado de conciencia plena tomaría una decisión o realizaría una acción que ponga en riesgo su vida o la de su familia? Pero las emociones y reacciones impulsivas inhiben la capacidad de reflexión, de comprender las consecuencias de nuestros actos, aunado a la soberbia natural del ser humano, principalmente la de los jóvenes, que bajo la premisa “eso a mi no me va a pasar” actúan sin límite alguno.
La humanidad tiene prisa por vivir y se olvida de disfrutar las etapas de la vida. En la actualidad se valora más la simple experiencia en lugar de la felicidad y la plenitud que provoca la vivencia, ha dejado de importar el proceso de obtención de las cosas porque ahora lo importante es tener en lugar de ser, esto debido al vacío del sentido que provoca que se actúe sin pausa ni dirección. La ausencia de sentido es sustituida por la inmediatez de las redes sociales o los videojuegos que nos permiten tener emociones mediante las reacciones de los demás; el me gusta en una publicación provoca alegría en el autor y la falta de reacción tristeza y frustración, una gran parte de la humanidad ha optado por vivir una realidad virtual o alterna, abandonando la realidad humana. Hoy en día es más importante tener seguidores en las redes sociales que amigos en la escuela, el barrio o el trabajo, se está perdiendo la importancia de platicar, mirarse a los ojos y de comprender las necesidades de los demás.
Cambiar para ser mejores
Estamos a tiempo de cambiar para ser mejores, de hacer un alto para construir un proyecto de vida que de rumbo y sentido a nuestra existencia, y así valorar lo importante y poder disfrutar cada momento y etapa de la vida, para vivir sin prisa, con sentido, para gozar lo bello y darnos el tiempo necesario para ser felices y hacer felices a los demás. Cambiar nuestra vida para ser mejores está en nosotros.
Ser Para Servir y Trascender.
Dr. Jeremías Zúñiga Mezano
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